miércoles, 23 de octubre de 2019

No quiero hablar

No quiero hablar. Me da miedo. Y no es por una situación de verme criticado, eso me da igual. No, es porque hablar ahora mismo es meterle más leña al fuego. Un fuego que me resulta cada vez más irreal.
Está claro que el planeta se está muriendo y que es culpa nuestra. Pero al parecer no nos vale con la extinción por causas naturales que queremos provocarla por causas humanas, aquello de “por lo menos elegir cómo nos vamos”. Vaya soberana gilipollez. Que miedo ser consciente de semejante hecho y sentirte totalmente impotente para solucionarlo.
Pero por mucho que quiera comentar del Brexit, que al fin y al cabo me toca directamente ya que juega con mi futuro, es España de lo que quiero reflexionar. Esta mina antipersona de estado que lleva siglos y siglos a la gresca y que nunca dejará de estarlo. Diferencias de opiniones habrá en todas partes pero lo que no hay aquí es una sociedad lo suficientemente civilizada para afrontar esas diferencias.
Intento echar la mirada atrás en la historia de España y no recuerdo un solo momento donde no se estuviese en un estado de división o guerra civil. Ya fuese territorial o ideológica. Manda cojones que quizá el periodo más largo de estabilidad fuese el franquismo pero ni siquiera eso fue real porque lo que pasaba es que la mayoría de los del otro bando estaban exiliados o demasiado asustados para decir esta boca es mía. Pero el caso es que siempre ha habido división de algún tipo.
Hay dos citas que me gustaría recuperar en esta reflexión. La primera es de un personaje de ficción, Alonso de Entrerríos, que decía que es normal que en este siglo España ya no sea imperio porque “Siempre tuvimos muy buenos soldados pero muy malos gobernantes”. Lo cual sigue ocurriendo. La segunda cita es de Otto Von Bismarck, el canciller y unificador de Alemania a finales del XIX, “España es el país más fuerte del mundo, siguen ahí a pesar de estar siempre intentando autodestruirse”. La reflexión que surge de la primera es obvia, hay demasiados políticos luchando por si mismos mientras el pueblo no se ve representado. Y la segunda se refiere directamente a esa idea de división de la que hablaba antes.
Muchos son los que quieren y proclaman la defensa de la Unidad de España. Señores, eso nunca ha existido. Ni siquiera cuando se echó a los franceses para retornar a la edad oscura del absolutismo, ni siquiera con anterioridad cuando se luchó por la sucesión de Carlos II. Siempre ha habido dos bandos dispuestos a luchar por algo, ya fuesen personas o ideales, ya fuese el progreso o el paso atrás. Y jamás de los jamases hemos sido capaces de ponernos de acuerdo sin mediar el conflicto armado.
Algunos hablarán de la Transición. Si, exacto, transición, ahí esta el quid de la cuestión. Transición es el proceso de ir de una cosa a otra, pero nos quedamos ahí, así que eso no es una transición. Siguen ondeando banderas con el águila imperial, y solo ahora es cuando se les ocurre (por temas de campaña) sacar al dictador de su mausoleo, sigue habiendo gente que habla de reabrir heridas cuando se habla de una ley de memoria histórica o cuando se propone abrir las fosas comunes para eliminar ese oscuro y terrible dato de ser el 2º país del mundo con mayor número de desaparecidos de guerra. Perdonen ustedes damas y caballeros ultraconservadores, aquellas heridas jamás se cerraron. Ni para unos, ni para otros. Y ya no es una cuestión política, sino moral.
Me cuesta creer muchas cosas que se escuchan en el congreso. Me cuesta creer que tenga que oir hablar a personas que cada vez que abren la boca violan repetidamente todos los estatutos de la declaración de los derechos humanos, la constitución española y las normativas y peticiones de convivencia de la ONU. Y no es porque no tengan derecho a sus opiniones, el miedo y la incredulidad vienen porque si ellos están allí es porque sus palabras representan a un grupo creciente de la población que desearía regresar al mundo de los reyes absolutos con las clases ricas pisoteando a las pobres, a tener a las mujeres como posesiones, a ejecutar a todo aquel que no piense como ellos y reiniciar así la caza de brujas y la Inquisición.
Hay otro grupo de población con el que estoy descontento, los Independentistas Catalanes. No porque sean independentistas, cada uno lo que quiera con sus ideales, sino por sus constantes mentiras y su absoluta cobardía. La pasada legislatura se dio un hecho tremendamente esperanzador. Tres de las cinco ciudades más importantes del país tenían alcaldías progresistas y otra de centro izquierda (esos que se denominan progres pero viven a las ordenes de la oligarquía económica). El núcleo del país era liberal y podía ser la luz al final del túnel. Los movimientos para eliminar esas instituciones indignas del siglo XXI podían tener su cabida en la sociedad. Las restricciones a la iglesia, el fin de la monarquía, la abolición del senado, la reforma constitucional que tanto se necesita… Empezaba a entreverse esa posibilidad que tanto miedo daba a los grupos ultraconservadores y los poderes económicos. Así que decidieron crear su propia distracción. Alimentar ese rumor que siempre ha estado ahí de unos pocos catalanes que se creían el ombligo del universo. Ese rumor que despojaba a Aragón de su historia apropiándosela de malas maneras, de modo extremadamente insultante. Ese rumor que el propio poder central fue alimentando hasta tenerlos donde querían, en ese sentimiento nacionalista cobarde de huir para crear su propio escondite en lugar de luchar junto al resto para liberar a todo el territorio de ese poder maldito heredero de la era del aguilucho. Y ahora que los tenían donde querían se lo vamos a quitar todo.
No tienen derecho a referéndum y así lo harán por su cuenta de manera ilegal. No tienen derecho a votar y así se rebelaran y podremos reprenderles. Reprenderles, que no reprimirles. Pero bueno Mariano, esto se te ha ido de las manos. Pues entonces ahora hay que ir con todo. Detenedlos y sentenciadlos. Pero eso les da sus mártires. Pues intervención armada y ejército. Eso se llama guerra. Pues igual si que me he pasado, pero bueno, eso ya no lo he hecho yo, solo mis perritos falderos.
El tema catalán es una serie de catastróficas desdichas de lo más calculadas. Han conseguido sembrar el miedo y la discordia, desacreditar a los gobiernos progresistas y acrecentar el poder de la derecha y la ultraderecha mientras se enfocan en los villanos de la bandera estelada. Ha sido todo una pantomima y el pueblo catalán (y el español) víctima de una manipulación enorme de consecuencias gravísimas por parte de la clase política y los medios de comunicación. Y todo por cobardía. Por no querer afrontar un problema de todos y querer hacer la guerra (tristemente, nunca mejor dicho) por su cuenta. Siento empatía y pena por el pueblo, desde luego, lo que les han hecho tanto unos como otros es despreciable y han acabado haciendo lo que se esperaba de ellos, responder en desesperación, siguen intentando hacer protestas pacíficas mientras intentan empujarles a una guerra. Pero si he de decir que no pienso sentir ni un ápice de pena por el movimiento independentista como tal. Todo basado en mentiras y en cobardía. Que se vayan si se quieren ir. Jamás me sentiré cómodo viendo como un ajeno intenta venir a quitarme parte de mi ya de por si mutilada identidad.
Y sí, la condena por el procès es desmedida, pero por muchas otras razones también es justa. El problema es el doble rasero de los tribunales. Se mide igual a cinco depravados que agreden a una mujer que a doce personas que luchan por sus derechos. Eso no tiene ni pies ni cabeza. Bien que no podemos compararlo con la justicia que condenó el intento de Golpe de Estado del 23F, por la distancia temporal y política a la que nos encontramos, pero no debería ser peor esta sentencia que la de la Manada y no me refiero a reducir esta sino todo lo contrario, habría que ajustar las importancias de los delitos. Si, delitos. El procès es un delito. Injusto que lo sea, totalmente, pero lo es. Y lo es desde el momento en el que llega la prohibición de realizar el referéndum desde el gobierno central y los Independentistas deciden seguir adelante. Jamás debería haber ocurrido. Jamás se debería negar el escuchar la opinión del pueblo pero se hizo. (También creo que si les hubiesen dejado hacer el referéndum legal habría pasado como el primer intento de independencia de Escocia y estaría todo en calma y bien, pero el silencio no les interesa). Acto valiente el seguir adelante. Muy valiente. Pero estúpido con todas las letras. Le dieron la razón al gobierno. En lugar de salir como demócratas y los poseedores de la razón decidieron alzarse como revolucionarios al más puro estilo siglo XIX. Con lo que no contaron fue con que no todo el pueblo estaba de acuerdo. Con que las cosas se harían a medias y lo único que conseguirían sería darle más munición al enemigo y negarse a si mismos la razón, por no hablar de ganarse a pulso (legalmente hablando) una larga temporada en prisión.
Pero todo esto es germen de un problema aun mayor. La clase política española. Cuatro elecciones en otros tantos años. Solo porque no pueden hacer lo que se hace en todo el mundo. Ponerse de acuerdo. Cayó el bipartidismo y aquí se fundieron todos los circuitos. Albert Rivera y Pablo Iglesias encabezaron una revolución del pueblo contra la clase política establecida por esa Transición que todavía no ha terminado. Solo para darnos cuenta que el primero es un oportunista con serrín en lugar de cerebro listo para cambiar de bando las veces que hagan falta solo por conseguir poder y el segundo fue un líder del pueblo necesario para lograr entrar en el congreso con su agresividad y su poder de convicción pero que no ha sabido dar un paso atrás cuando ya se necesitaba otro tipo estrategia o de político liderando esa revolución que él empezó.
La clase política no gobierna el país. Son los ricos los que lo hacen. De vez en cuando se añade una ley social para que nos estemos calladitos. Pero esa no es la solución. Los sobresueldos o los sueldos vitalicios, la manutención del sistema bicameral, la manutención de la casa real, el rescate de los bancos y los impuestos iguales para unos y otros… todo problemas que deberían desaparecer, elementos que un país que según se dice debería estar a la cabeza del progreso (aunque tampoco debería ser como una carrera) no debería tener que soportar. Una constitución nueva, republicana (la gente sigue olvidándose que una república también puede ser de derechas, no hay más que ver a los franceses), dentro de un sistema monocameral con una ley electoral justa de ‘una persona, un voto’ (si, soy consciente que en ese caso ahora mismo la representación de VOX sería bastante mayor), en la que los políticos (como representantes del pueblo) reciben el sueldo mínimo interprofesional (con el coste de los viajes y las dietas). Ahí es cuando se meterá a gobernar el que realmente crea que puede marcar una diferencia, ese será el momento en el que todos los pelagatos niños de papá y mamá que se meten a política a chupar del vote se esfumarán sin dejar rastro (hasta que alguien encuentre un fallo en el sistema y de nuevo vuelvan como abejas a la miel).
La justicia corrupta, el poder de los medios, todo el mundo sin excepción creyendo que gritando e insultando y criticando al prójimo en redes sociales le está haciendo un favor a la sociedad. El pueblo se ha convertido en ese burrito fácil de manipular que va con los ojos tapados y hace lo que le dicen. Y lo peor es que a la inmensa mayoría eso les parece bien. Mientras les dejen hacer sus cosas ellos encantados. No se preocupan por el vecino, bastante tienen con tener sus esquinas cubiertas.
Hay que empezar a concienciar a la gente desde pequeños. Las escuelas deberían ser un lugar de crecimiento y de realización personal. Hay muchas cosas que se estudian que no son útiles. De que sirve saber leer si no fomentas la lectura. Que beneficio vamos a tener los alumnos de humanidades en saber ecuaciones logarítmicas en base diez. Cada persona es un mundo y a cada persona se le debería potenciar lo que se le da bien. Pero bueno, no me voy a meter a reformar el sistema educativo porque solo con eso me da para demasiadas páginas extra de reflexión.
El otro día una amiga que está estudiando en Chile me envió panfletos para ir a una manifestación de apoyo al pueblo chileno por la situación en la que están. Me quedé parado pensando. ¿Cual es esa situación? ¿Es acaso real lo que sé? ¿Lo que está llegándome es fiable? Todos nos acordamos de lo que ocurrió con Venezuela. Este país siempre tirando balones fuera. Siempre centrando su atención en otras cosas para que nos olvidemos de esos problemas tan, tan graves que nos ocupan desde que nos atrevemos a decir que vivimos en democracia.
Hace un tiempo intenté hacer un ejercicio. Buscar un himno que pudiese funcionar para una nueva España, una España que fuese de todos, donde no hubiese unión necesariamente, solo consenso, solo acuerdos y cordialidad. Busqué música antigua. Descripciones que grandes compositores hayan hecho de la tierra y de sus gentes. Busqué poemas que hablasen de lo mismo. No hay un Jerusalem de Blake ni los grandes himnos de Elgar. No hay un Haydn o un Mozart que compusiesen solemnes marchas que pudiesen encajar con letras o poemas que ensalcen la tierra o a sus gentes. Ni siquiera hay una flor que consiguiese echar a los franceses de nuestras fronteras o un canto que el pueblo entonó cuando se levantó en armas contra el pasado.
Todas estas cosas las veo, soy consciente, reflexiono sobre ello. Y aquí viene mi más terrible reflexión. Esto no tiene ninguna solución. La izquierda seguirá dividida, la derecha seguirá siendo fascista, el centro real seguirá estando desaparecido, los independentistas seguirán mintiendo, la república seguirá siendo un sistema de gobierno de izquierdas, Leonor será Reina de España y, poniéndonos excesivamente extremistas, una revolución popular con nuestra propia guillotina en la Puerta del Sol solo conseguiría abrir todavía más las brechas sociales e ideológicas de un país condenado a autodestruirse tantas veces como sea necesario hasta que la frase de Bismarck se quede obsoleta porque finalmente lo hayamos conseguido.
No quiero hablar. Me da miedo. Pero tengo todas estas cosas martilleándome la cabeza, noche tras noche, insomnio tras insomnio, luchando por salir, luchando por ser escuchadas aunque a nadie le importe nada más que su propia opinión.
No quiero hablar. No tengo ganas. Día tras día las noticias hacen que sea más y más difícil porque siempre hay algo nuevo que añadir, algo nuevo sobre lo que reflexionar.
No quiero hablar. No tengo fuerza. Estoy cansado de sentirme impotente, cansado de que los sueños se vean masacrados antes de ser imaginados. Cansado de este mundo, de este inmundo stablishment que parece que no nos queda más remedio que aguantar.
No puedo hablar. No tengo voz. No soy más que una hormiguita en un mundo preconcebido donde todos tenemos un rol. Podemos escribir cosas pero la gente no las leerá. Podemos grabar cosas pero la gente no las verá. Podemos representar cosas pero a la gente no le importará. Eres parte del sistema y o vives siguiendo su corriente o la corriente te destrozará a cada segundo que pase.
No quiero hablar. No puedo hablar. Tengo que hablar.


martes, 27 de diciembre de 2016

Here Comes the Sun (English) - New Year's Resolutions

42. That’s the answer to life, the universe and everything. A simple number that goes around the head of millions of human bei… I don’t know who am I trying to fool, the question remains unanswered, what are we? Why are we here?
On holiday season a looking back is on top of the “to do” list. Everybody doing the year’s review, good things, bad things, new people, people who left… It is important to be aware of these things; life is no more than moments and things that happen fast, we have to take them when they come. My personal look back is deeper this year.
Yes, life is no more than moments, but we have to live them somehow. My year started great, had a job and a future. Plans ready to happen. A wonderful summer ahead which was also a first approach to moving out. New wonderful people ready to meet me in different places. But someone up there, whoever it is, if it is true that there is someone there, decided I was too happy. Took my job and my future for that matter. I spent the last 4 months depressed and distressed, looking for solutions, trying so hard to find a way to live that I forgot to live. Society is so focused on its own gear that has forgotten that the real important thing is that life is to be lived. Work is a priority because without money you are going nowhere. Without getting into politics, it is obvious that chances of being happy comes across a winning lottery ticket or something like that, because if you have no job you can’t live out of nothing, if you have a job you become a slave of that job and even if you have some money it doesn’t matter because you don’t have the time to enjoy it.
Living. What would be living for me? Being able to move to London would be a nice start. Playing rugby again, and basketball; doing some fencing, going back to the swimming pool. Singing in a choir. Being able to sit down and write without letting external concerns block me, finishing my book. Going to the cinema and the theatre. Over everything else, acting again.
There are lots of circumstances that keep me away from all those things, but the main reason is myself. That is my new year’s resolution. This year I will hold a rugby ball, a basketball, a sabre and dive again. I will find the time to sing again with other people, have fun with them. I will live alternative lives though my characters, real life impossible loves that society will censor, unreachable dreams from my current situation; all those lives that I live though a pencil and a paper. I will sit again in the aisle, both in cinema and theatre. And, over everything else, I will climb up a stage again and make it to a filming set.
All this things may seem pretentious but that is my true path to happiness. That is what I need. I am tired of being depressed, tired of being that guy that says he wants but don’t, tired of those people that says they are there for you when they are not, tired of loving and not being loved back.

John Lennon once sang that “living is easy with your eyes closed” and that “life is very short and there’s no time to fussing and fighting”. Looking forward, that’s the goal, cause “here comes the sun and (…) its all right”.

Here Comes the Sun (Español) - Propósitos de Año Nuevo

42. Esa es la respuesta a la vida, el universo y todo. Un simple número que da vueltas en la cabeza de millones de seres human… a quien quiero engañar, la pregunta sigue sin contestar, ¿qué somos? ¿por qué estamos aquí?
En estas fechas de fin de año la reflexión personal está a la orden del día. Todo el mundo haciendo balance del año, las cosas buenas, las malas, la gente nueva, la gente que se fue… Es importante ser conscientes de todas esas cosas, al fin y al cabo la vida son momentos y cosas que ocurren y hay que saber aprovechar cuando llegan. Mi reflexión personal es algo más profunda este año.
La vida son momentos, sí, pero de alguna manera tenemos que vivirlos. Mi año empezó genial, tenía trabajo, y un futuro. Unos planes que se iban a cumplir. Un verano maravilloso que me sirvió de avanzadilla. Gente nueva maravillosa en lugares distintos. Por alguna extraña razón a alguien allí arriba, sea quien sea, si es que hay alguien, le pareció que ya tenía demasiada felicidad. Me quitó el trabajo y de paso el futuro. Me he pasado los últimos 4 meses deprimido y angustiado buscando soluciones, intentando conseguir un medio de vida y se me ha olvidado vivir en el proceso. La sociedad está tan ensimismada en su propio engranaje que se les ha olvidado que lo importante es que las personas vivan. El trabajo es la prioridad porque sin dinero no vas a ningún sitio y aquí no hay ni lo uno ni lo otro. Sin meterme en política, está claro que las posibilidades de felicidad pasan por que te toque la lotería o algo por el estilo, porque si no tienes trabajo no vives porque no tienes nada y si tienes trabajo automáticamente te conviertes en esclavo de ese trabajo y aunque tengas dinero de nada te sirve porque no lo puedes disfrutar.
Vivir. ¿Qué sería para mi vivir? Pues poder irme a vivir a Londres sería un buen comienzo. Volver a jugar a rugby, a baloncesto, poder hacer esgrima, volver a nadar. Volver a cantar en un coro. Poder sentarme y escribir sin dejar que las preocupaciones externas me bloqueen, acabar mi libro. Poder ir al cine, al teatro. Sobre todas las cosas volver a actuar.
Muchas son las circunstancias que me dejan sin todas estas cosas pero la principal es yo mismo. Este es mi propósito. Este año volveré a sostener un balón ovalado, uno redondo, un sable y bucearé de nuevo. Conseguiré el tiempo para cantar con otra gente, divertirme con ellos. Volveré a vivir vidas alternativas a través de mis personajes, amores que en la vida real la sociedad vería mal, sueños inalcanzables desde el punto en el que me encuentro; todas esas vidas que vivo a través de un lápiz y un papel. Volveré a sentarme en butacas de cine y de teatro. Y, sobre todas las cosas, volveré a subirme a un escenario o entraré en algún set de rodaje.
Pueden parecer muy pretenciosas todas estas cosas pero realmente ese es mi camino a la felicidad. Es lo que yo necesito. Estoy cansado de depresiones, estoy cansado de ser de esa gente que dice querer y no quiere, estoy cansado también de los que dicen estar contigo para lo que sea y luego no están, cansado de querer y no ser querido de vuelta.

John Lennon cantaba que “vivir es fácil con los ojos cerrados” y también que “la vida es muy corta que no hay tiempo para quejarse ni pelear”. Mirar hacia delante, ese es el objetivo, “aquí llega el sol y (…) todo está bien”.

viernes, 20 de mayo de 2016

Degradación

Desde hace años el país va a la deriva pero como somos idiotas el fútbol es el tema más importante del que pueden hablar las noticias. Y lo peor es cuando las dos cosas más sobrevaloradas se juntan en una polémica que hace sombra a todos los demás sucesos ya que todo el mundo vuelve su vista ante algo tan banal como la simple exhibición de una bandera.
Se acerca la final de la Copa del Rey de fútbol que enfrentará a Barcelona y Sevilla en tierras madrileñas. Esto supone un claro problema político al parecer que hace que el país se divida en millones de partes cuando tendríamos que estar unidos por cosas mucho más importantes.
Hay muchas cosas que a mi me molestan como ser humano que soy mucho más allá de mi condición social o mi ideología política. Iremos mejor por partes:

1- La Prohibición de las Banderas Independentistas. ¡¡Viva la Constitución Española!! Esa frase claman algunos mientras otros usan sus hojas como papel higiénico después de comer fabada. Encarcelan a unos titiriteros por hacer una sátira, las proyecciones de Franco y Himmler salen impunes y se prohíben las esteladas en el Calderón la noche de la final (gracias señor juez que ha revocado esta locura y la ha dejado en agua de borrajas [por decirlo de manera suave]). ¿Todo lo mismo verdad? Ah no, la primera y la tercera son un derecho constitucional mientras que la segunda esta penada por los derechos humanos y sociales, ah no, espera, en España todo es perfecto y aquí no ha pasado nada.
Lo peor de todo es que si la entrada de esteladas en la final de Copa ya era un acto más político que otra cosa, ahora será… pues eso, total y absolutamente político.

2- La Pitada al Himno de España. A ver, yo soy Republicano y personalmente encuentro el himno aburrido, musicalmente absurdo y una apología a un régimen dañino e incluso ofensivo. Por otro lado soy un ser humano y me gusta pensar en mi como alguien respetuoso y lo último que se me ocurriría en este caso es ofender de cualquier manera al anfitrión. Si no me gusta no me inscribo y punto. Es ofensivo utilizar algo deportivo con fines políticos ruines (*). Y aunque este año todavía no haya ocurrido puesto que el partido todavía no ha tenido lugar, me remito al patrón histórico de finales de este “Gran” Barça para decir sin temor a equivocarme que volverá a ocurrir y me parece una falta de respeto capital y un error de convivencia.
       *- Y sí, digo ruines porque soy aragonés y por mucho que pueda llegar a entender que nuestros vecinos quieran hacer la guerra por su cuenta y salirse de esta mierda de país jamás entenderé que para ello haya que menospreciar, perjudicar y robar algo tan importante como la historia, la cultura e incluso el territorio de un pueblo vecino.

Señoras y señores políticos:
El deporte fue un concepto creado como un tributo al cuerpo y al ser humano, las capacidades físicas y el desarrollo de una sana competición. Un griego que competía por orgullo. Muchos deportes han olvidado hace tiempo todo esto. El fútbol el que más. Es un nido de víboras corruptas, una mafia que solo con una porción del dinero que mueve salvaría este país de la miseria en la que se ha metido, un circo mediático construido para ocultar los verdaderos problemas que tenemos que afrontar. ¿Porque de que nos sirve tener a los tres mejores equipos de Europa si la mayoría de los jóvenes tenemos que dejar los estudios y emigrar, no hay una sanidad adecuada y la deuda del país supera lo que genera?

Señoras y señores aficionados, (como yo, que soy seguidor del Atlético de Madrid; por si alguien piensa que reniego de todo esto porque no me gusta el fútbol):

El deporte es entretenimiento, no debería ser más que el origen de sanas rivalidades y algún pique en el bar. Pero sobre todo de risas y convivencia. Estar en un estadio y cantar tu himno y el del rival, de aplaudir a los tuyos y a los contrarios, de sentir unos colores y unos valores, de emocionarte cuando ganas y cuando pierdes. Olvidémonos por favor de humillar a los demás, respetemos las tradiciones y a los anfitriones, disfrutad del deporte porque es algo que estamos perdiendo y sería un paso atrás de toda la humanidad.