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lunes, 21 de mayo de 2012

Reloj de Arena, por Loreto Herce

¿Cuánto tiempo hace que no escribía? Por lo menos un año. Y es debido a la falta de tiempo. El tiempo es la magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos.
En mi opinión el tiempo esta infravalorado, y vamos tomando conciencia de su importancia según transcurren los años, que paradójicamente son periodos de tiempo. 
La expresión "El tiempo es oro" no es comprendida por un niño, ya que para él, el tiempo, o es mas que algo abstracto, el pasar de las horas que esta aprendiendo en el cole. Es la hora de levantarse, de comer, de jugar, de merendar, de dormir… pero no tiene un valor comparable al oro. Sin embargo, y creo que es así, empiezas a tomar conciencia de este elemento cuando maduras. Es entonces cuando mides y organizas el tiempo antes de un examen, el tiempo que queda para algo importante, la duración de los buenos y los malos momentos que, casualmente suele ser inversamente proporcional a lo que queremos. 
Los buenos momentos suelen ser efímeros. De una manera u otra no eres consciente y pierdes la noción del tiempo cuando la acción que se esta llevando a cabo es placentera, lo que no ocurre cuando esta es aburrida, sosa o temida. Y bien cierto es que, y a quien no, me encantaría entrar en una tienda y decir: 
- Por favor, póngame cuatro horas.
Porque verdaderamente, a mi me faltan horas en el día. Y a partir de aquí puedo hablar de la de tiempo que perdemos a lo largo del día, de la semana, del mes… y si al final de nuestra vida hiciésemos un recuento de todo el tiempo que perdemos podríamos vivir unos cuantos años más. Pero esto no puede ser, porque si hay una cosa en este mundo que estoy segura que no se puede recuperar es el tiempo. 
Es por esto que debemos dejar de hacerlo, no quiere decir que los malos momentos sean una perdida de tiempo, ya que de estos se aprende, y mucho, incluso tengo la osadía de decir que más que de los buenos. Hay que aprovechar cada segundo de tu vida, porque ese segundo que acabas de gastar no lo volverás a recuperar. Incluso tú, leyendo estas líneas has agotado unos cuantos segundos de tu vida, que espero, hayan servido de algo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Not just dance, por Loreto Herce


Todavía recuerdo mi primer día en una clase de ballet, tenía cuatro años y me encontraba a las puertas de mi clase, con el maillot y las medias rosas y agarrada a la mano de mi madre sin querer soltarla, por miedo a lo nuevo supongo. Durante los primeros años que hice ballet lo pasaba bien, era un divertimento, una actividad extraescolar incentivada por el tópico de las niñas a ballet y los niños a futbol.
Según pasaron los años y subía de nivel, me di cuenta de que el ballet era complejo, que le tenías que dedicar tiempo, ganas y esfuerzo, mucho esfuerzo. Ese fue el momento en el que el significado del ballet cambió completamente en mi vida. Dejó de ser el hobby al que iba al salir del colegio y empecé a concebirlo como algo mas. La danza es un arte, sí, un arte, que muy pocas personas conocen en profundidad, porque si no lo vives en primera persona no puedes llegar a conocerlo de lleno.
El baile es una disciplina, un modo de vida. Con el ballet no solamente bailas, sino que  muestras tus sentimientos a quien te ve bailar. Una persona que no transmite sus sentimientos bailando no puede decir que es una bailarina de verdad. Es una sensación extraña, te olvidas de todo, en ese momento no soy Loreto la chica de 17 años que va a estudiar Historia del Arte, que le gusta leer  escuchar música y salir con los amigos, en ese momento soy 206 huesos con sus 650 músculos y un alma. Y todo eso se une, se coordina y se mueve libre.
No se si me he explicado bien, ya que como he dicho me resulta muy difícil explicarlo, y todavía me resulta mas difícil cuando se que mi relación con el ballet no va a ser la misma que hasta ahora. Ha llegado el año que todas, o casi todas, tememos en mi academia, el año en el que acabas bachiller y abres una nueva etapa en tu vida, la universitaria. Esto supone por norma general salir a estudiar fuera de la ciudad, en mi caso Zaragoza, que no es un destino tan lejano como el que les ha tocado tomar a otras compañeras, pero no deja de alejarme de lo que me ha dado tanto buenos como malos momentos, mas buenos que malos, durante mas de 14 años. Para mi fue duro tener que despedirme de mis compañeras, con las que he compartido escenario y también buenos momentos fuera de el, y también despedirme de mis profesoras, a las que les debo tanto… todo lo que sé es gracias a ellas. Pero lo más duro va a ser afrontar la semana sabiendo que las diez horas que antes dedicaba a desconectar, a ser libre y a vivir algo tan importante para mi, ya no las voy a invertir en ello. Tanto mis profesoras como mis padres, e incluso algunas compañeras me han aconsejado tomarme un descanso durante lo que dure mi aventura universitaria, porque el ballet también tiene una parte de desgaste físico a la que me he visto sometida y que sé pasara factura en los años que vengan, aunque ha merecido la pena.
Con todo esto he querido dar a conocer una parte muy importante de mi, que ha marcado mi vida, o mas bien alrededor de la cual ha girado mi vida… aunque no quiero hablar en pasado, porque aunque no seguiré en mi academia y tampoco en Zaragoza mi relación con el ballet no acaba aquí, y quien sabe si, dentro de cuatro años, vuelvo a ser una más en la academia ODIL.
Por último quiero dar las gracias a mis compañeras, con las que he compartido tantos buenos momentos y que en los malos han estado a mi lado. Y sobre todo a mis dos profesoras, Mª Pilar y Cristina, que me han enseñado desde pequeñita no sólo ballet, sino valores muy importantes para la vida.

martes, 9 de agosto de 2011

Pistoletazo de Salida, por Loreto Herce


"Una reflexión sobre ti, o simplemente algo que muestre quien o cómo eres"
Con estas palabras mi amigo y compañero de esta aventura Juan Turmo resolvía mi duda acerca de que escribir en mi primera entrada de este blog; así que así lo voy a hacer.
Me llamo Loreto, tengo diecisiete años pero aunque parezca una tontería, últimamente cuando me preguntan por mi edad digo que tengo dieciocho, ya que estoy más cerca de la mayoría de edad, como he dicho una tontería sin importancia.
Hasta hace bien poco me consideraba una periodista en potencia, pero por incongruencias universitarias, y con esto estará de acuerdo mi compañero Juan, ahora mismo me dispongo a cursar Historia del Arte en la universidad de Zaragoza.
Me permito hacer un inciso para recomendar un articulo de Juan acerca de la universidad que ayuda a entender la situación por la que pasamos y pasaran muchos jóvenes.
Continuando con mi presentación hay que añadir algo que configura toda mi vida; el ballet. Es un tema acerca del cual espero poder hablar en algún momento, ya que no tan solo es un arte, sino una forma de vida, de ver el mundo e incluso una vía de escape.
Me gusta mucho leer y escuchar música, no soy de esas personas que se amarran a un estilo musical y no hay manera de sacarles de el, aunque si tengo grupos predilectos como Vetusta Morla y el eterno Freddy Mercury.
La lectura es un modo de evadirse y distraerse que, además sirve de algo; y con esto quiero decir que es preferible nutrirse con un buen libro que sentarse frente a la caja tonta. Aprovecho para recomendar uno: La vida sale al encuentro, de José Luís Martín Vigil.
Y, como al resto de jóvenes, me gusta salir por las noches dentro de los límites que nuestra "Huesqueta" nos pone. Y, como todos también, espero con ganas ese 9 de agosto a las doce del mediodía para vivir siete días de desenfreno.
Para terminar, dar las gracias a Juan, por darme la oportunidad de ejercer de "periodista de mentirijillas" al verse frustrada mi intención de serlo de verdad.